En el hotel Urbano

El sábado 18, día señalado por la conspiración militar, el general Queipo de Llano amanece en Huelva. Ha pasado la noche, la crucial noche del 17 al 18, en el hotel Urbano de la calle Castelar (hoy calle Rico). Su cargo de Inspector General de Carabineros le permite una amplia movilidad, suficiente para encubrir la conspiración contra la República en la que lleva meses implicado, pero aun así es una presencia incómoda para las autoridades civiles de la ciudad. Más cuando la sublevación en África ha puesto al país en alerta máxima 24 horas antes. Aunque anuncia que su visita es rutinaria, el día anterior ya se ha reunido en el hotel donde se hospeda con algunos enlaces locales comprometidos en el golpe. Civiles y militares. Antes de dejar Huelva se entrevista con el gobernador civil, Diego Jiménez Castellano, y ante él reafirma su lealtad a la República. También informa de que sale de inmediato a inspeccionar los puestos de carabineros de Isla Cristina y Ayamonte, pero ya en la calle, uno sus contactos le comunica que el comandante José Cuesta Monereo, del Estado Mayor de la II División, lo quiere urgentemente en Sevilla. Es la señal.

ABC de Madrid publica el 21 de agosto de 1936 el testimonio de un testigo que vio a Queipo de Llano en el comedor del hotel Urbano de Huelva reunido con varias personas. Fuente: ABC.

ABC de Madrid publica el 21 de agosto de 1936 el relato de un testigo que vio a Queipo de Llano en el comedor del hotel Urbano de Huelva reunido con varias personas. Fuente: ABC.

En su monumental La guerra civil en Huelva, Francisco Espinosa Maestre sugiere lo siguiente: “¿Para qué había servido la charla -entre Queipo y Jiménez Castellano- además de para crear confusión entre las autoridades republicanas? Existe la posibilidad de que al presentarse ante el gobernador declarando su fidelidad al Gobierno, Queipo estuviese cubriéndose las espaldas por si el golpe fracasaba”. Fuese así o no, lo cierto es que el gobernador civil de Huelva, tras la visita del general, transmite su desconfianza a José María Varela Rendueles, su homólogo en Sevilla. No creía que Queipo se dirigiera hacia Isla Cristina y Ayamonte como había anunciado. Jiménez Castellano incluso llega a telegrafiar a los alcaldes de los pueblos de la carretera general Sevilla-Huelva y les da instrucciones para controlar el tráfico de vehículos. Pero ocurre que determinados mandos de la Guardia Civil boicotean las indicaciones del gobernador. El camino queda despejado para Queipo. A mediodía ya ha llegado sin problemas a la cita en Sevilla para sublevar el corazón de la II División.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s