Objetivo Huelva

Una vez hecho Queipo con el control completo de Sevilla, las columnas Carranza y Castejón, al mando respectivamente del falangista Ramón de Carranza, nuevo alcalde fascista de Sevilla, y del comandante de la Legión Antonio Castejón, emprenden el camino hacia la capital onubense. Es la primera fase de la ocupación de la provincia de Huelva. En su recorrido, asaltan manu militari el poder democrático en todos los municipios de la ruta.

En los pueblos, la reacción de las izquierdas a la sublevación militar fue la creación de comités antifascistas o de defensa de la República, donde tienen representación todos los partidos del Frente Popular. Una de las primeras medidas es declarar la huelga general en toda la provincia y crear milicias para patrullar y hacer frente a las columnas enviadas desde Sevilla. Frente al ejército sublevado, con armamento superior y asistido por las bombas de la aviación que vuela desde el aeródromo de Tablada, las milicias antifascistas se defienden con las pocas armas efectivas que pueden conseguir en las comandancias de la Guardia Civil y con escopetas de caza. Incluso con aperos de labranza. En los días siguientes al 18 de julio los comités de defensa detienen en cada pueblo a las personas más destacadas de la derecha. En la gran mayoría de los pueblos los detenidos no sufrieron ningún daño, pero sí el patrimonio de la Iglesia, las propiedades privadas y los símbolos tradicionales de la derecha, los casinos y los círculos, que fueron saqueados y destrozados en muchos casos.

“A pesar de la carencia de mandos militares y de armamento apropiado de que se adolecía en los pueblos los sublevados tuvieron que ocupar uno a uno toda la provincia”, puntualiza Espinosa Maestre en La guerra civil en Huelva. “Aunque los medios de unos y otros no podían compararse –continúa–, los enfrentamientos fueron frecuentes, concluyendo en rendición o huida. Cuando la toma de los pueblos fue inminente, la mayoría de los dirigentes políticos o sindicales huyeron en unión de los obreros más significados, temerosos de la represión y en busca de lugares donde la resistencia estuviera mejor organizada”. En poco tiempo, la cuenca minera, primero, y la sierra después comenzaron a concentrar masas de huidos que en desbandada hacia el norte escapaban de las zonas ocupadas en el eje sur de la provincia.

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