Gregorio Haro Lumbreras

Portada de 'Diario de Huelva' del 21 de julio de 1937, que conmemora el primer aniversario de la "hazaña" golpista del 2Héroe de La Pañoleta", Gregorio Haro Lumbreras. Fuente: Ayuntamiento de Huelva.

Detalle de la portada de ‘Diario de Huelva’ del 21 de julio de 1937, que conmemora el primer aniversario de la “hazaña” golpista del “Héroe de La Pañoleta”, Gregorio Haro Lumbreras. Fuente: Ayuntamiento de Huelva.

Comandante de la Guardia Civil. Gobernador Civil y Militar de la provincia de Huelva entre el 30 de julio de 1936 y febrero de 1937 por designación del general Gonzalo Queipo de Llano. Antirrepublicano radical, tomó parte desde Madrid en la intentona golpista que encabeza el general Sanjurjo en agosto de 1932. En 1936, destinado ya en la comandancia de Huelva, es uno de los jefes militares que homenajean a la República en abril y el que, traicionando el orden constitucional, perpetra el 19 de julio la emboscada sobre la conocida como Columna de Huelva que pretendía reventar los planes de Queipo de Llano en Sevilla. Por esta acción adopta el dudoso título de “Héroe de La Pañoleta”, al ocurrir en el barrio de este nombre del municipio de Camas, a las puertas de Sevilla.

Casi nadie se acuerda ya en Huelva de Haro Lumbreras, salvo los familiares de sus víctimas y de los que pudieron entonces sobrevivir o salvo las investigaciones sobre su breve pero infernal paso por el Gobierno Civil y Militar onubense. Hoy prácticamente toda la información de que disponemos sobre el personaje la debemos a la minuciosa investigación del historiador Francisco Espinosa. Gracias a ella sabemos que Gregorio Haro dirigió el trabajo sucio de ejecutar la limpieza política en los primeros meses de lo que los militares sublevados llamaron el “Glorioso Movimiento Nacional”, sembrando la provincia de huérfanos, viudas y desahuciados.

Haro manejó la batuta en la primera fase de la represión, la de las grandes matanzas y desapariciones forzosas que se efectuaban, sin juicio ni sentencia, “por aplicación del Bando de Guerra”. Sin más. Según los datos que baraja Francisco Espinosa (La guerra civil en Huelva, ed. 2005), durante la etapa en la que el “héroe de La Pañoleta” fue el Gobernador Civil y Militar de la provincia de Huelva, fueron “entre tres o cuatro mil personas asesinadas en seis meses, de las que sólo una tercera parte serían inscritas en los Registros Civiles”.

Gregorio Haro demostró, además, una especial inquina contra la masonería, para cuya represión pidió expresamente a Sevilla los listados de los masones de la provincia onubense con objeto de “proceder en consecuencia”. Fue precisamente el exceso de celo demostrado en la represión (y concretamente en la represión contra la masonería) el origen de su caída en desgracia, como documenta Espinosa en su libro La justicia de Queipo. Los excesos de Haro Lumbreras en la provincia llegaron al conocimiento del general Cabanellas, general masón y miembro de la cúpula de la Junta Militar (embrión del gobierno franquista) gracias a la comunicación de un amigo suyo, diputado y masón de Valverde del Camino. Queipo de Llano nada pudo hacer para parar el cese de Gregorio Haro Lumbreras decretado por Cabanellas en febrero de 1937.

Gracias a este episodio, investigado por Espinosa, se sabe que Haro Lumbreras se vio envuelto en turbios asuntos de apropiación indebida (anteriores incluso a la guerra civil), y que tuvo presuntamente que ver con el pago a prostitutas de Huelva con monedas y medallas de oro procedentes de las suscripciones populares a la causa nacional. Así cayó en desgracia y salió de Huelva en febrero de 1937 el que fuera aclamado como el “Héroe de La Pañoleta” en la prensa provincial con crónicas y florestas de ripios; condecorado con la Medalla Militar en octubre de 1936 por su emboscada a los mineros; agasajado en un banquete ofrecido por autoridades provinciales (con asistencia de los cónsules de Alemania, Luis Claus, y Portugal, José Melo Barreto) y con calles a su nombre en toda la provincia. Pasado el fervor nacional y el espíritu de cruzada de los primeros meses, los onubenses decidieron olvidarlo, incluso sacando su nombre del callejero.

Gregorio Haro murió en extrañas circunstancias en 1941, tiroteado en la Comandancia de León al parecer por un guardia civil con las facultades mentales perturbadas. En Huelva se glosó entonces de nuevo su figura aunque nadie se preocupó de aclarar los rumores que circularon sobre las causas de su muerte.

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Una respuesta a “Gregorio Haro Lumbreras

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