Barrio Obrero, Huelva 1932: El general Sanjurjo entrega su pistola

En 1932, una II República con apenas un año de andadura sufrió un intento de Golpe de Estado con foco en Sevilla. El general José Sanjurjo, uno de los nombres de más relumbrón en la casta militar española de entonces, al que Alfonso XIII le había concedido el título de Marqués del Riff por su destacada actuación en Alhucemas, se sublevaba en la capital hispalense la madrugada del 10 de agosto. Convocó a los periodistas de Sevilla en el chalé Casablanca de la avenida de La Palmera, su centro de operaciones, y les aclaró que su movimiento no era monárquico.

Chalet Casablanca de la Avenida de La Palmera en Sevilla en la actualidad. Fue centro de operaciones del general Sanjurjo en agosto de 1932.

Aspecto actual del chalet Casablanca, en la sevillana avenida de La Palmera. Fue el centro de operaciones del general Sanjurjo para su intentona golpista de agosto de 1932. Archivo Memoria de Huelva.

Actuaba, según cuenta Manuel Chaves Nogales en las crónicas que escribió para el diario nacional Ahora, “contra el actual Gobierno por entender que las Cortes eran facciosas y que se había insultado al Ejército”. Como telón de fondo también estaba la reacción ante el Estatuto de Cataluña que el Gobierno republicano estaba dispuesto a favorecer.

En cuestión de horas, Sanjurjo hizo detener al alcalde y al gobernador civil de Sevilla, cortó las comunicaciones con el resto de España y llegó a apostar piezas de artillería y ametralladoras en las calles del centro de la ciudad. La Guardia Civil también estaba con él. Pero le falló Tablada. Los jefes y oficiales de este aeródromo, no sin esos momentos de indecisión y ambigüedad típicos en toda conspiración militar, se niegan a rendirle honores y no secundan su golpe militar. “El general –escribe Chaves Nogales– percibe en un momento que todo su edificio revolucionario está asentado sobre arena si Tablada no le obedece”.

Finalmente la intentona fracasa, pero resulta un valiosísimo precedente para el golpe que cuatro años más tarde dará en Sevilla el general Queipo de Llano. Muchos de los enlaces civiles y militares implicados con Sanjurjo este verano de 1932 aprenden la lección para no descuidar en 1936 ninguno de los detalles que han llevado la operación a la ruina.

Pocas horas después del contratiempo en Tablada, Sanjurjo emprende la huída en coche hacia la carretera de Huelva. En su carrera hacia el vehículo su fajín de general queda abandonado en la Plaza de España. Quiere alcanzar la frontera portuguesa en Ayamonte, pero al llegar a Huelva el convoy vacila. Hay dudas sobre si entrar en la ciudad o rodearla.

La policía onubense, que tiene órdenes de impedir la fuga del general y sus colaboradores, lo detiene justo en  el alto de la cuesta del Barrio Obrero. La escena la relata Chaves Nogales en las páginas de Ahora.

En ese mismo lugar se terminó la aventura de la rebelión militar. El general Sanjurjo entrega su pistola.

En 1932, cuando huía hacia Portugal desde Sevilla, el general Sanjurjo fue detenido por la policía en el alto de la cuesta del Barrio Obrero. Archivo Memoria de Huelva.

En 1932, cuando huía hacia Portugal desde Sevilla, el general Sanjurjo fue detenido por la policía en el alto de la cuesta del Barrio Obrero. Archivo Memoria de Huelva.

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